lunes, 10 de mayo de 2010

ENTREVISTA A JAVIER CASTILLEJO


El sábado 15 de mayo, en la plaza de toros La Cubierta de Leganés, es la fecha elegida por la promotora Rimerbox para poner en liza una de las mejores veladas de boxeo de los últimos tiempos. Es uno de esos acontecimientos que, sin el apoyo de una televisión, sólo se puede concebir como un lujo o como uno de esos momentos en los que se pone sobre la mesa todo lo que se tiene para que una determinada causa o razón justifique tal apuesta. Y esa apuesta no es otra que la de homenajear, de la mejor forma deportiva posible, la exitosa y laureada carrera del boxeador con más títulos de la historia del boxeo español; Javier Castillejo.

El Lince de Parla, a sus 42 años y tras 21 encima de un ring, puso recientemente el punto y final a su carrera como boxeador profesional y encontrará en su segunda casa, La Cubierta de Leganés, el mejor de los momentos para saludar por última vez encima del ring a todos sus incondicionales. Lo hará de traje y corbata, aunque seguro que a sus espaldas todos recordaremos las gloriosas noches que el de Parla se ciñó a la cintura. En las instalaciones de la escuela de boxeo Javier Castillejo, ubicadas en la calle Turín en Parla Este, el que fuera campeón de España Welter y Superwelter, campeón de Europa Superwélter, 8 veces campeón mundial Superwelter del WBC y campeón mundial del peso Medio del WBA nos recibe para mostrarnos sus impresiones de cara a este homenaje.

-Supongo que, pese a que no te calces los guantes, vivirás otra gran noche de boxeo en Leganés.
-Sin duda. Cuando escucho Leganés y la plaza de toros La Cubierta siento como si se hablase de mi segunda casa. Allí escribí parte de las páginas más importantes de mi vida y que sea precisamente allí dónde se me haga un homenaje me pone la carne de gallina, siento los mismos nervios y la misma emoción que cuando me preparaba para disputar allí mis títulos mundiales.

-Posiblemente te resultará extraño ver en los carteles que hay boxeo en Leganés y que tú nombre no aparece.
-Por un lado sí, porque si hay un lugar en el que es especial estar encima de un ring es precisamente en La Cubierta y, por desgracia, ya no lo viviré en primera persona. Pero por otra parte me alegro por los boxeadores que participarán en la velada porque si la gente responde, que confío en que sí, sentirán algo irrepetible. La Cubierta de Leganés, cuando ruge, tiene duende.

-¿Qué conexión tuviste con Leganés para que la combinación siempre fuese una plaza de toros llena hasta la bandera y un Javier Castillejo invencible?
-Yo siempre, a lo largo de toda mi carrera, di todo lo que tenía dentro. Ricardo Sánchez Atocha supo ser exigente entrenando, yo siempre fui generoso en el esfuerzo y la Cubierta siempre se llenó de gente que, vibrando, me empujaron a sacar todo lo que tenía dentro y más en aquellas noches. Creo que la magia consistía en la química que tenía con la gente, con todos. Yo lo daba todo y al escucharles rugir daba más, ellos vibraban porque veían que de verdad me empujaban a superar cualquier obstáculo y que juntos podíamos con todo. Sólo puedo dar las gracias por lo que me hicieron vivir aquellas noches, pero también me gustaría pedirles que el próximo 15 de Mayo vengan a una última cita conmigo. Cuando suba al ring, a recibir al homenaje, espero que la emoción me permita poder tomar el micrófono y darles las gracias a todos los allí presentes por lo que vivimos. Por eso quiero una plaza llena, como siempre, para agradecer de corazón a los que me ayudaron a cumplir mi sueño. Espero y deseo que estén todos.

-Rimerbox está realizando una gran apuesta para que tu homenaje sea inolvidable, ¿Qué te parece la velada que han preparado?
-Algo impresionante. Ricardo es un maestro, es el maestro. Podría hablar horas y horas de él pero, de verdad, creo que algún día tenemos que ser todos los que amamos el boxeo los que deberíamos reunirnos para darle el homenaje que él de verdad se merece. El cartel es impresionante, hombre, me gustaría estar a mi en él y volver a pelear –risas- pero con saber que estaré viéndolo en primera fila ya me siento un privilegiado. Ver boxear nuevamente en España a Campillo, después de que haya sido campeón mundial y que ahora empiece su reconquista contra la injusticia es un lujo que todos deberíamos apreciar. Por otra parte, un título de la Unión Europea entre dos de los mejores pesos Mosca de Europa como son Silvio Olteanu y el francés Bernard Inom será garantía de boxeo de altura.
-Además nada menos que cuatro campeonatos de España, Recuerda alguna vez tantos títulos nacionales en una misma velada??.
-La verdad es que no. Es impresionante. Pero no sólo que haya cuatro campeonatos, sino la calidad de los mismos. El Supermosca entre Giovanni Jaramillo y Xavi Urpi no llegará al límite, seguro, son dos guerreros. El Superpluma entre Óscar Sánchez y Palomo tiene el morbo de ver a un boxeador de Ricardo frente a otro del Barceló, empiezan a ser derbys y sinónimos de calidad. El de Usmann Annand y Roberto Santos, en el Supermedio, es posiblemente uno de los enfrentamientos entre boxeadores con más recursos técnicos de España y el Karim Quibir contra Joaquín Cespedes es una batalla entre pesos Supergallos que no saben retroceder. Sinceramente, más no se puede hacer y mejor cartel que este es difícil realizar sin la ayuda de una televisión.

-Después de todo lo que has vivido, ¿Crees que esa televisión llegará?
-Después de todo lo visto y vivido, creo que sí. El boxeo en España es cíclico, sube y baja, ahora tenemos todos los elementos necesarios para crecer y si todos nos unimos y mostramos nuestro amor por este deporte estando siempre al lado de los que se juegan el dinero por este deporte… podríamos sorprendernos al saber que en realidad somos muchos más de lo que pensamos. La calidad de los boxeadores españoles de hoy en día es especial, estoy seguro de que sus éxitos despertarán el interés televisivo y sólo espero que cuando ese momento llegue la gente recuerde que un día Javier Castillejo puso su granito de arena.

-¿Cuándo decidiste que tu carrera de boxeador había llegado a su fin?
-Sinceramente, cuando Ricardo Sánchez Atocha pudo convencerme. Yo no quería, de hecho tardé mucho en asimilarlo porque por más que lo pensaba mi cuerpo me decía que estaba preparado para un reto más. A lo largo de toda mi carrera mi reto fue pensar que lo imposible era posible con constancia y sacrificio, no quería creerme en ese momento que me iría así, sin más.

-Tras media vida dentro de las dieciséis cuerdas, Cómo te pudo convencer??.
-En el vestuario, tras acabar mi pelea con Pablo Navascués, Ricardo me insinuó que fue bonito mientras duró y que debía empezar a pensar en la retirada. Me quedé helado. Le comenté que quería una más, que podía seguir arriba y que dentro de mi no habitaba ningún exboxeador. De hecho, a los pocos días, aparecí por el gimnasio dispuesto a seguir entrenando, no quería ni escuchar ni comprender lo que Ricardo me decía sobre la posibilidad de retirarme. Días después él me dijo que quería hablar conmigo, nos sentamos y recordamos muchas anécdotas. Como siempre, él y yo juntos, trabajando duro y rompiendo barreras porque 21 años de carrera junto a él han dado para mucho. De repente me hizo ver todo lo que el boxeo me había dado, la familia tan maravillosa que tenía y todo lo que el futuro podía darme si volcaba lo que he aprendido en este tiempo sobre los jóvenes que se acerquen al boxeo. Mi resistencia empezó a flojear pero no quería, no, el Lince no se podía ir así. Luego él, mirándome fijamente a los ojos, me preguntó si quería cambiar todo lo que he sido por servir de trampolín a cualquier boxeador joven que pudiera llegar para derrotarme. Entonces mi resistencia se derrumbó y entendí que lo que Ricardo quería era que yo supiese decir adiós. Tenía razón.

-¿En qué momento asimilaste que ya eras un ex -boxeador?
-Sinceramente, creo que ese momento todavía no ha llegado. Sigo levantándome a las 7:30 de la mañana para salir a correr, ya en mi gimnasio entreno, cuido mi alimentación y a veces siento que el teléfono va a sonar y que Ricardo me hablará de un nuevo reto. Sé que no volveré a pisar un ring, al menos como boxeador profesional, pero sigo sin creerlo. Siempre se ha dicho que hay que saber adiós, se han puesto miles de ejemplos de boxeadores que nunca supieron retirarse cuando les llegó el momento y aquí estoy yo. Qué fácil es decirlo y qué duro es hacerlo, Dios mío, qué difícil es alejarse del boxeo.

-Después de todo, ¿qué es lo más positivo que sacas de tu carrera en el boxeo?
-Muchas cosas. En el plano personal haber conocido a Ricardo, haber crecido con él y haber hecho que el boxeo entrase un día en mi vida, lo ha sido todo para mí. Mi primer título de España contra Alfonso Redondo, las palabras de Julio César Vásquez tras hacer casi sin experiencia mi primer título mundial en el que él me presagió que yo tendría un buen futuro, el europeo con Razzano, el mundial con Mullings, pelear en Estados Unidos con Óscar De la Hoya. Muchas cosas, pero siempre diré que el título del que más orgulloso estoy es el de tener la mujer y los hijos que tengo, la victoria de saber que mi sacrificio en el ring ha servido para que ellos tengan una vida mejor es la victoria que jamás podrán arrebatarme.

-¿Y lo menos bueno?
-Siempre dije que naci en el País equivocado, pero lo dije porque a veces tras tanto esfuerzo me hubiese gustado más reconocimiento. No sólo para mí, sino para el boxeo. En otros tiempos a los boxeadores se les reconocía y se les aplaudía, desde hace tiempo parece ser que no, no debemos aparecer. A veces creo que tras darlo todo en cuadriláteros de medio mundo debería haber recibido en mi casa parte del reconocimiento que se me daba fuera de ella. Pero después de todo, créeme, el mejor aficionado al boxeo del mundo es el aficionado español porque lo viven con mucha pasión y te hacen sentir especial.

-¿Qué reto es el que marca ahora el futuro de Javier Castillejo?
-El de transmitir a mis boxeadores los valores que yo siempre respeté; amor al boxeo, al trabajo duro y al de permitirse soñar si uno cree en uno mismo tanto como en el sacrificio. En mi escuela de boxeo hay una frase que resume mi vida, aquella que dice que “El hombre que cae y se levanta es más grande que el hombre que nunca ha caído”, sobre esa frase giró y seguirá girando la vida de Javier Castillejo.
Nota de prensa de Rimer Box

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